¿QUÉ HACE MI HIJO CUANDO ENTRA EN LA SALA DE LOGOPEDIA?

Siempre me he preguntado que hace mi hijo cuando la logopeda nos recibe en la sala de espera y se lo lleva a la sala. Me dice que se lo pasa bien porque juega todo el rato. Tiene ahora 4 años recién cumplidos y empezamos a traerlo cuando cumplió tres. Nos lo recomendó la pediatra. Parece ser que tiene un trastornos específico del lenguaje mixto.

Imagino que la logopeda habrá tenido con usted reuniones periódicas y le habrá explicado con detalle cuál es el diagnóstico, las características del las dificultades de su hijo, el pronóstico y el plan de trabajo. Suele ser normal, además, que haya solicitado su colaboración con el tratamiento para reforzar determinados logros o para introducir cambios en sus rutinas y procedimientos de comunicación con el niño. Por su pregunta deduzco que usted tiene curiosidad por conocer los métodos que la profesional usa y que, en este caso, no ha sido invitado a participar en las sesiones, cosa que sí se produce en otras ocasiones.

Los logopedas tenemos un conjunto amplio de procedimientos de intervención que son muy diferentes en función del trastorno de la comunicación, del lenguaje o de la voz. No tiene nada que ver lo que la logopeda hace con su hijo que lo que a continuación realizará con un niño con nódulos vocales –que se relacionan con una alteración de la voz-, con un niño que tartamudea, con otro con deglución atípica o con otro con dislexia. Nada que ver. Son tratamientos totalmente diferentes.

Su hijo padece un trastorno evolutivo que afecta a la adquisición del lenguaje, comprometiendo los mecanismos naturales de la adquisición del lenguaje1 y afecta tanto a la compresión como a la expresión. ¿Qué hacen ahí los logopedas?, ¿hacen “ejercicios”?, ¿hacen repetir?, ¿enseñan?.

El lenguaje oral no se aprende, decimos que se adquiere, refiriéndonos a que los niños lo desarrollan en un tiempo record, en contacto con hablantes nativos del idioma e interaccionando incidentalmente en la vida cotidiana. No lo hacen mediante un aprendizaje programado y sistemático. En el caso de los trastornos evolutivos del lenguaje, este mecanismo innato seleccionado biológicamente y perfeccionado en las sociedades humanas durante miles de años no funciona adecuadamente2. Los logopedas definen su método de intervención en estos casos con la palabra estimulación.

La estimulación del lenguaje3:

-Refuerza requisitos previos a su aparición. Tienen que ver con la atención, con la percepción, con el razonamiento y con la comunicación no verbal

-Crea rutinas comunicativas, que son ocasiones privilegiadas de comunicación cara a cara, basadas en la acción compartida y la comunicación (verbal y no verbal), donde el interlocutor se ajusta al lenguaje del niño, de forma que nunca supera su comprensión pero le proporciona un modelo para la expresión ligeramente más evolucionado que el suyo que sirve como modelo y tiende a imitarse en esas rutinas comunicativas

-Modifica la forma de comunicación de los interlocutores naturales del niño en el medio habitual, introduciendo cambios en la forma de comunicarse de los adultos para que sepan adaptarse (o ajustarse) a las características del niño y puedan proporcionarle continuamente esas ocasiones privilegiadas donde poder aprender el lenguaje de forma natural

Es cierto que algunos componentes del lenguaje como la pronunciación, determinado vocabulario o estructuras sintácticas pueden (y en ocasiones, deben) ser enseñadas por otros métodos que recuerdan más a mecanismos de aprendizaje formal. La regla general es: se puede enseñar aspectos parciales pero los aspectos generales deben ser adquiridos en contexto natural.

Por lo tanto, no se engañe: la logopeda no está jugando con su hijo. Aunque aparentemente así sea –y no podría ser de otra manera, ya que el juego es la forma de estar en la vida de los niños- la profesional ha programado cada una de sus acciones. La sala de trabajo es un auténtico laboratorio donde los reactivos son las acciones y la comunicación que de ellas se deriva. Los catalizadores que usa la logopeda son sistemas de ayuda y mecanismos de retroalimentación.

Confíe en ella, los logopedas son profesionales altamente formados que saben qué es lo que hacen. Ningún otro profesional tiene la formación específica para tratar los trastornos de la comunicación.

 

Para el Colegio Oficial de Logopedas de la Comunitat Valenciana:

Dr. José Francisco Cervera Mérida, logopeda, Colegiado nº 46121

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Puede encontrar más información técnica sobre esto en los siguientes libros:

Juárez, A., & Monfort, M. (2001). Estimulación del lenguaje oral: un modelo interactivo para niños con necesidades educativas especiales. Madrid: Entha Ediciones

Andreu i Barrachina, L. (2013). El trastorno específico del lenguaje: diagnóstico e intervención. Barcelona: Editorial UOC

 

Referencias en el texto:

(1) Pinker, S. (1999). El instinto del lenguaje: cómo crea el lenguaje la mente. Madrid: Alianza Editorial.

(2) Mendoza Lara, Elvira. (2001). Trastorno específico del lenguaje (TEL). Madrid: Ediciones Pirámide.

(3) Cervera-Mérida, JF e Ygual-Fernández, A. (2006). Intervención logopédica en los niveles de la lengua. En Garayzabal, E. Lingüística clínica. Madrid: Antonio Machado Ed.

¿REALMENTE VALE LA PENA EL IMPLANTE COCLEAR EN UNA PERSONA ADULTA?

Mi madre tiene una pérdida importante de audición y ya no puede beneficiarse de los audífonos que ha utilizado gran parte de su vida. Nos han recomendado el implante coclear pero, aunque no lo queremos descartar porque ha disminuido su calidad de vida de forma alarmante los últimos años, tenemos muchas dudas respecto a si se adaptará bien a una tecnología que nos parece compleja para su manejo teniendo en cuenta su edad. Además, nos han comentado que tendría que empezar a escuchar de nuevo de una forma distinta y hacer logopedia. ¿Realmente vale la pena?

En primer lugar, hay que realizar un estudio completo que valore distintos aspectos que confirmen la idoneidad o no de la indicación del implante coclear en el caso de tu madre. Si el estudio es favorable no hay porqué dudar de los beneficios que le puede aportar el implante coclear.

Durante muchos años los trastornos de audición en personas de avanzada edad se han infravalorado. Es decir, se asumía con resignación la pérdida de audición sin necesidad de recurrir a la adaptación de un audífono, o más recientemente, ocurre lo mismo respecto a los implantes cocleares. Pero los estudios que se han venido realizando en los últimos años han desvelado que este posicionamiento es un grave error.  

Aunque vivamos en una sociedad predominantemente visual, en el acceso a la sociabilidad, a través de la comunicación, tiene un peso muy importante la audición. Si esta vía se ve alterada, se limitan, por tanto, enormemente las posibilidades de interacción social.

Pero aquí no acaban las dificultades, en realidad empiezan ya que la deprivación de esos estímulos auditivos tiene importantes repercusiones en otros aspectos como son el resto de habilidades cognitivas. Así, en diversas investigaciones (Frank R. Lin et ali, 2013), se señala cómo la pérdida de audición se asocia de forma independiente con el deterioro cognitivo acelerado. Y no solo eso, también puede afectar a habilidades tan alejadas de la comunicación como la autonomía en la movilidad. La audición también es percepción del espacio. ¿Cuántas caídas en personas de avanzada edad pueden estar propiciadas por deficiencias auditivas? (Simonsick EM et ali, 2012)

Por otra parte, siempre hay que reiterar que las distintas fases que componen un programa de implantes están muy protocolizadas y estandarizadas. Es por ello que, si no existe patología que contraindique la cirugía, no existen motivos por los que descartar la implantación en estos casos.

Tras la cirugía aparecerán dos perfiles profesionales que os acompañaran en el proceso de adaptación a la “nueva forma de escuchar” que supone un implante coclear: el audiólogo y el logopeda. Su función no será únicamente realizar los programas del dispositivo o la necesaria rehabilitación; también os informarán de todo lo que acontece en esa fase y os asesorarán y ayudarán a tomar decisiones. Por tanto, no estaréis solos en el transcurso de todo este periplo.

En definitiva, son muchas las buenas razones por las que no relegar la pérdida de audición a un aspecto secundario en relación a la calidad de vida en el caso de las personas mayores. 

Los logopedas son profesionales sanitarios formados en audición y pueden ayudaros.

 

Para el Colegio Oficial de Logopedas de la Comunitat Valenciana: 

Carlos Domingo Benito, logopeda nºcolegiado 46344 y audiólogo clínico del Hospital Universitario de la Ribera

 

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Puede encontrar más información técnica sobre esto en los siguientes textos:

Libros:

- P. Abello. Presbiacusia. Exploración e intervención. Elsevier, 2011

Artículos:

- Kamil RJ, Lin FR The effects of hearing impairment in older adults on communication partners: a systematic review.. J Am Acad Audiol. 2015 Feb

- Frank R. Lin et ali Hearing Loss and Cognitive Decline in Older Adults. Jama Intern Med. 2013

- Simonsick EM, Ferrucci L, Lin FR. Hearing loss and gait speed among older adults in the United States. Gait Posture. 2012 Nov 21.

- Lin FR, Chien WW, Li L, Clarrett DM, Niparko JK, Francis HW. Cochlear implantation in older adults. Medicine (Baltimore). 2012 Sep

-  Lin FR. Hearing loss and cognition among older adults in the United States. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2011 Oct

NO SÉ CÓMO HABLAR CON MI HIJO QUE NO HABLA

Mi hijo tiene un trastorno específico del lenguaje (TEL) comprensivo y expresivo de máxima severidad. Tiene cuatro años, dudamos de que comprenda lo que oye y no pronuncia casi ninguna palabra. Todo el mundo me dice que tengo que hablarle pero yo no sé cómo hacerlo. Cada día paso con él 45 minutos en el coche; yo intento darle conversación pero es imposible, porque mi hijo no me responde. Todos me dicen que debo estimular su lenguaje pero no entiendo cómo hablar con un niño que no responde.

La recomendación que te han hecho es acertada, una buena comunicación de los padres con sus hijos es muy importante para su desarrollo lingüístico.

Las investigaciones sobre este tema dejan claro que la receptividad es fundamental [1]. Es posible que tu hijo esté motivado por participar en la conversación, el reto es identificar cómo participa, reconociendo su modo de comunicarse, aunque no sea mediante habla, sino con gestos o sonidos breves, con los que puede rellenar su turno en la conversación.

Por ejemplo, cuando alguien nos pregunta si sabemos algo y nos encogemos de hombros, comunicamos sin palabras. También comunicamos cuando decimos “mmm”, si nos gusta una comida, o cuando un niño hace “brrr” para indicar el ruido de un coche mientras juega. Integrar estas formas de intercambio en la conversación aumentaría su iniciativa y comprensión de la situación y no necesariamente retrasa el aprendizaje.

Además, también es importante aprovechar al máximo el lugar. En la actualidad existen enfoques de estimulación del lenguaje y otros aprendizajes que se centran en los contextos cotidianos reales en los que el niño se comunica [2,3].

Es muy positivo que hayas visto en el momento del coche uno de estos lugares para aprovechar. Durante el viaje en coche, para mejorar su comprensión, puedes apoyarte en objetos reales, imágenes o gestos (p.ej. Enseñarle las llaves del coche antes de subir, una foto de vuestro destino y que lo nombre) que ilustren lo que está ocurriendo y que, repitiéndolos cada día, vuelvan la situación más predecible para él. Las rutinas son la base del aprendizaje en edades tempranas [4].

Al estar conduciendo, y no poder hacer gestos o jugar directamente con él, puedes cantar canciones o usar onomatopeyas, retahílas o palabras clave relacionadas con el recorrido y lo que vais viendo en el camino. Si pasa un túnel decir: “¡que viene el túnel”, o al pasar por un semáforo, decir: “semáforo en…¡rojo!”, o, “¡preparados, listos…, ya! ante un cambio de color. Cuando arranque, decir: “brrrrr”, al llegar: “¡llegamos!”, marcando de manera clara cada rutina, para que tu hijo pueda anticipar lo que va a ocurrir. La anticipación es un prerrequisito para el aprendizaje, y es la clave de las rutinas. Después, en casa, se puede representar el camino con los coches, construir puentes, carreteras, semáforos, para generalizar lo aprendido.

Estad atentos a las motivaciones, los lugares, los objetos y los sonidos que se puedan utilizar en cada rutina cotidiana, y poco a poco, id introduciendo novedades para que la conversación pueda hacerse más amplia y variada.

 

Para el Colegio Oficial de Logopedas de la Comunitat Valenciana:

Dra. Silvia Nieva Ramos, docente en el Grado en Logopedia y Máster en Intervención Logopédica (Universidad Complutense de Madrid). Colegiada nº28/0049 Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

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Bibliografía:

Pepper, J y Weitzman, E. (2007) Hablando nos entendemos los dos. Una guía para padres sobre cómo ayudar a sus hijos a comunicarse. Toronto. The Hanen Center.

Perpiñán, S. (2009). Atención Temprana y familia. Cómo intervenir creando entornos competentes. Madrid: Narcea.

Sánchez Polo, N.F., Gómez López, L. (2010). “Preparados, listos…¡ya!”. Guía dirigida a padres para el desarrollo de la comunicación. Murcia: FEAPS.

 

Referencias en el texto:

[1] Tamis–Le Monda. C. S, Bornstein, M. y Baumwell, L. (2001).Maternal Responsiveness and Children’s Achievement of Language Milestones. Child Development. 72, (3), 748-767.

[2] Giné, C., Gràcia, M., Vilaseca, R., y Balcells, A. (2009). Trabajar con las familias en atención temprana. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 65 (23,2), 95-113.

[3] Momplet, R. V. (2002). La intervención logopédica en niños con dificultades en el área del lenguaje y de la comunicación: un enfoque naturalista. Revista de logopedia, foniatría y audiología, 22(3), 143-150

[4] Mariscal, S., y Gallo, M.P. (2014). Adquisición del Lenguaje. Madrid: Síntesis.

PUEDE QUE NUESTRO HIJO TENGA UN TEA, ¿CON QUÉ EDAD PUEDEN DIAGNOSTICARLE?

El médico de cabecera ha derivado a nuestro hijo pequeño al psiquiatra infantil porque no nos atiende ni nos mira y se provoca heridas en las manitas mordiéndose cuando se siente intranquilo, algo que pasa demasiado a menudo. Nos ha dicho que ha de ser evaluado por sospecha de un Trastorno del Espectro Autista, y queremos saber qué aspectos pueden evaluarse siendo tan pequeño, tiene 3 años y dos meses y no sabemos si podría haberse diagnosticado antes, si una atención más temprana podría haber evitado esas conductas autolesivas que le están dejando marcas muy evidentes.

El médico de cabecera os ha aconsejado bien y como profesional de vuestra confianza, juega un papel importante en la identificación de que vuestro hijo pueda necesitar servicios y apoyos.  Es conveniente realizar, lo antes posible, una valoración del desarrollo y pruebas específicas para detectar si las dificultades que tiene son compatibles con un retraso ó un trastorno del neurodesarrollo. Existen unos signos de alerta específicos que sirve a los profesionales para poder detectar precozmente dichos trastornos y, en caso de sospecha, poderlos derivar a equipos específicos de diagnóstico (neurólogo o psiquiatra infantil, psicólogo, logopeda, terapeuta ocupacional, etc). El no atender a la voz y no mirar, está dentro de los signos de alerta.

Hoy en día, aún no hay un biomarcador que mediante un análisis de sangre se pueda confirmar el TEA pero ello no impide hacer uso de otras estrategias para poder detectar y diagnosticar a los niños con TEA.

Existe una prueba de detección precoz específica (cuestionario M-CHAT) a partir de los 18 meses y ya existen pruebas de observación estructurada como la observación semi-estructurada ADOS-Toddler que nos puede medir el nivel de riesgo a tener TEA, a partir de los 12 meses.

Actualmente se puede hacer un diagnóstico válido y fiable cuando los niños tienen 2 años de edad. El pronóstico, aunque variable, depende del tipo y precocidad del tratamiento (atención temprana mediante la implementación de programas globales del desarrollo basados en la evidencia científica, que hacen hincapié en favorecer el desarrollo social y comunicativo del niño).

El diagnóstico es un proceso de carácter deductivo, mediante el cual los profesionales o especialistas, guiados por sus conocimientos y experiencia clínica, y mediante las categorías universalmente aceptadas por la comunidad científica,…, clasifican e identifican el comportamiento del individuo, estableciendo un plan de intervención apropiado a las características de la persona. El objetivo es identificar y observar las dificultades del desarrollo social, comunicativo y los patrones de conducta repetitivos y estereotipados. Se hace uso de pruebas que la evidencia científica confirma que son herramientas válidas como: la entrevista semi-estructurada ADIR que permite la recogida sistemática de información sobre el desarrollo social y comunicativo así como patrones de conducta que no se observan en el desarrollo normal.

Además dicha entrevista se complementa con la observación semiestructurada (ADOS) para llevar a cabo una observación directa del desarrollo y  de la calidad socio-comunicativa y de patrones de conductas repetitivos y estereotipados. Ambas pruebas que son específicas para el diagnóstico de TEA, tendrían que complementarse con una Escala de Desarrollo (Bayley, Battelle, Merryll Palmer,…) para conocer el perfil de desarrollo de las diferentes áreas (autonomía, socialización, comunicación, motora y cognitiva), así como acompañarlo con los llamados especificadores (valorar el perfil de lenguaje y de inteligencia, así como pruebas complementarias que el médico (neurólogo, pediatra,…) considere oportuno.

Por lo que se refiere a morderse los dedos de la mano, es una estrategia de autoregulación emocional cuando está frustrado o ansioso. Dicha conducta es común en niños con bajas competencias comunicativas. Normalmente dichos problemas se abordan favoreciendo el desarrollo comunicativo, con ayudas de Sistemas Aumentativos de Comunicación (si es necesario) acompañado de un Programa de Apoyo Conductual Positivo. Esta conducta se evidencia sobre todo en niños con síndrome X-Fragil, por lo que el médico seguramente, en vuestro caso, complementará la valoración específica de diagnóstico con pruebas genéticas.

Para el Colegio Oficial de Logopedas de la Comunitat Valenciana:

Dña. Berta Salvadó Salvadó, neuropsicóloga infantil; logopeda colegiada nº 08-1250 especialista en el Trastorno del Espectro Autista

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Bibliografía:

Arnaiz J., Zamora H., (2012). Detección y evaluación diagnóstica en TEA. In F. Martínez Martín (Ed.). Todo sobre el autismo (pp. 91-132). Tarragona: Publicaciones Altaria.

Canal, R (2012). El diagnóstico temprano de niños con autismo y el impacto en la calidad de vida de las familias. In F. M.A. Verdugo (Ed). Aplicaciones del paradigma de calidad de vida a la intervención con persona con discapacidad desde una perspectiva integral (pp. 27-54). Salamanca: Publicaciones INICO

Lord, C., & Corsello, C. (2005). Diagnostic Instruments in Autism Spectrum disorders. In F.R. Volkmar, R. Paul, A. Klin, & D. Cohen (Eds), Handbook of autism and pearsive developmental disorders (pp. 730-771). Hoboken, NJ: Wiley

Palomo, R (2013). Pruebas de evaluación de síntomas de los trastornos del espectro de autismo. In F. Alcantud Marín (Ed.), Trastornos del espectro autista: detección, diagnóstico e intervención temprana (pp. 163-181). Madrid: Ediciones Pirámide.