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NUESTRO HIJO PEQUEÑO ESTUVO INTUBADO: AFRONTAR LA HORA DE COMER

Nuestro hijo pequeño ahora tiene 4 años, pero ha estado hospitalizado mucho tiempo, con sondas para la alimentación y con una traqueostomía, que ahora ya se ha cerrado. Hoy por hoy, acudimos a rehabilitación porque, aunque nos entiende, el habla muy poquito y la hora de la comida siempre es complicada. El niño no quiere comer y esto nos angustia mucho. No sabemos por dónde tirar, nos han hablado de la importancia del tipo de comida que queremos darle, el tamaño, etc. y que es importante que mejoremos con eso porque además eso ayudará a que hable más. ¿Cómo le puede ayudar un logopeda?

Efectivamente el tema de la alimentación es un tema complicado por todas las connotaciones de salud inherentes y porque también guarda una estrecha relación con el lenguaje.

Una alimentación saludable en la etapa infantil es la base para generar la energía que necesita el niño para afrontar el día a día y poder participar en las diversas actividades  de aprendizaje que el entorno le ofrece tan necesarias para su correcto desarrollo intelectual y físico. Comer adecuadamente y además hacerlo de una manera agradable, sin forcejeos ni malestar, es una necesidad de todas las personas para lograr un bienestar.

Para un niño que ha sufrido un proceso de  intubación prolongado el volver a recuperar su proceso de alimentación normal a veces puede resultar complicado y más aún, si ese proceso estaba en fase de adquisición, como es el caso de niños pequeños que están empezando a hacer el cambio de lactancia materna o biberón a otras texturas, o que simplemente aún no habían pasado de esta fase. Por tanto la angustia que se presenta ante esta dificultad es real y ocasiona muchas situaciones de estrés tanto para el niño como para los padres.

En diferentes estudios científicos (1,2) se ha demostrado que alrededor del 35% al 40% de los pacientes recién extubados pueden tener algún grado de incompetencia faríngea y/o laríngea que puede conllevar a una disfagia secundaria.

Hay que tener en cuenta que al mantener el tubo orotraqueal durante tanto tiempo, la glotis permanece abierta, aboliendo los movimientos fisiológicos de la laringe y de los músculos de la faringe, causando una atrofia muscular, debilidad, así como rigidez en la lengua, faringe, hipofaringe y laringe (1).

Por otro lado los movimientos intrínsecos de la laringe  durante la deglución se verán también afectados, presentándose además una reducción de la sensibilidad a la presencia de secreciones.  Al verse afectado el mecanismo de la deglución existe un aumentando de  la posibilidad de penetración laríngea o aspiración traqueal (2).

En el caso de los niños están complicaciones pueden estar presentes, además de aspectos conductuales que se presentan de manera asociada: miedo a comer por temor a atragantarse, comportamientos de evitación, negación, no tener sensación de hambre. También se presenta en muchos casos una sensibilidad excesiva o una hipo sensibilidad a los cambios de texturas y temperaturas. Todo esto unido, provoca que el momento de comer se convierta en una verdadera odisea.

Frente a esto es necesario llevar a cabo un proceso de rehabilitación de la alimentación que es guiado por un logopeda. El objetivo final de esta intervención, es lograr normalizar al máximo todos los procesos que intervienen en cualquiera de las fases de la deglución y que puedan verse afectados, así como intentar minimizar los factores comportamentales asociados.

 Esta  Intervención, se compone de una serie de elementos con los que se espera lograr una deglución óptima en el niño, contándose con estrategias posturales, estrategias de incremento sensorial, praxias neuromusculares e  inclusive maniobras deglutorias específicas y definir cuál será la mejor opción alimenticia acorde a la consistencia – textura para iniciar el proceso.

Como ejemplo, debemos mencionar que hay que tener en cuenta aspectos básicos como:

Que el niño debe encontrarse en una posición segura para recibir el alimento, es decir debe estar sentado, recto, su tronco elevado y evitar que se incline hacia un lado. Se debe evitar la hiperextensión del cuello hacia atrás mientras deglute.

Se les debe suministrar el alimento despacio y con paciencia. Siempre se debe esperar a que la boca esté vacía antes de suministrarle el siguiente bocado.

Se le debe dar órdenes sencillas y concretas con respecto a la alimentación como: abre la boca, mastica, traga.

Se debe evitar que el niño hable mientras se le está alimentando. El hablar puede aumentar el riesgo de broncoaspiración.

En cuanto a los alimentos es conveniente empezar por aquellos que tolera el niño. Con respecto a su consistencia y textura irán desde néctar, miel, pudin, delgado (agua y zumos), espeso, puré, semi- sólido, sólidos blandos y sólidos.Lo más importante sin duda, es que el niño tenga un acercamiento positivo hacia la comida, que aprenda a vivenciarla, la toque, la huela, la pruebe de una manera natural y divertida. De esta manera evitamos los enfrentamientos y el forzar, que en ocasiones produce atragantamientos y más rechazo.

Lo más importante sin duda, es que el niño tenga un acercamiento positivo hacia la comida, que aprenda a vivenciarla, la toque, la huela, la pruebe de una manera natural y divertida. De esta manera evitamos los enfrentamientos y el forzar, que en ocasiones produce atragantamientos y más rechazo.

 

Para el Colegio Oficial de Logopedas de la Comunitat Valenciana:

Dra. Claudia Tatiana Escorcia Mora,  Fonoaudióloga/logopeda, Colegiada nº 46293

 

Puede encontrar más información técnica sobre esto en los siguientes libros:

Zambrana, N. y Dalva L. (1998). Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Barcelona: Masson.

Bartuilli, M; Cabrera, P; Periñan, M.C.(2006). Guía de intervención logopédica en terapia miofuncional. Madrid:  Síntesis

 

Referencias en el texto:

(1) Dalton, C., Caples, M., & Marsh, L. (2011). Management of Dysphagia. Learning Disability Practice, 32-37.

(2) Fernandez, Peña, Yuste, & Diaz. (2012). Exploración y abordaje de disfagia secundaria a vía aérea artificial. Medicina Intensiva, 423-433.

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