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NO SÉ CÓMO HABLAR CON MI HIJO QUE NO HABLA

Mi hijo tiene un trastorno específico del lenguaje (TEL) comprensivo y expresivo de máxima severidad. Tiene cuatro años, dudamos de que comprenda lo que oye y no pronuncia casi ninguna palabra. Todo el mundo me dice que tengo que hablarle pero yo no sé cómo hacerlo. Cada día paso con él 45 minutos en el coche; yo intento darle conversación pero es imposible, porque mi hijo no me responde. Todos me dicen que debo estimular su lenguaje pero no entiendo cómo hablar con un niño que no responde.

La recomendación que te han hecho es acertada, una buena comunicación de los padres con sus hijos es muy importante para su desarrollo lingüístico.

Las investigaciones sobre este tema dejan claro que la receptividad es fundamental [1]. Es posible que tu hijo esté motivado por participar en la conversación, el reto es identificar cómo participa, reconociendo su modo de comunicarse, aunque no sea mediante habla, sino con gestos o sonidos breves, con los que puede rellenar su turno en la conversación.

Por ejemplo, cuando alguien nos pregunta si sabemos algo y nos encogemos de hombros, comunicamos sin palabras. También comunicamos cuando decimos “mmm”, si nos gusta una comida, o cuando un niño hace “brrr” para indicar el ruido de un coche mientras juega. Integrar estas formas de intercambio en la conversación aumentaría su iniciativa y comprensión de la situación y no necesariamente retrasa el aprendizaje.

Además, también es importante aprovechar al máximo el lugar. En la actualidad existen enfoques de estimulación del lenguaje y otros aprendizajes que se centran en los contextos cotidianos reales en los que el niño se comunica [2,3].

Es muy positivo que hayas visto en el momento del coche uno de estos lugares para aprovechar. Durante el viaje en coche, para mejorar su comprensión, puedes apoyarte en objetos reales, imágenes o gestos (p.ej. Enseñarle las llaves del coche antes de subir, una foto de vuestro destino y que lo nombre) que ilustren lo que está ocurriendo y que, repitiéndolos cada día, vuelvan la situación más predecible para él. Las rutinas son la base del aprendizaje en edades tempranas [4].

Al estar conduciendo, y no poder hacer gestos o jugar directamente con él, puedes cantar canciones o usar onomatopeyas, retahílas o palabras clave relacionadas con el recorrido y lo que vais viendo en el camino. Si pasa un túnel decir: “¡que viene el túnel”, o al pasar por un semáforo, decir: “semáforo en…¡rojo!”, o, “¡preparados, listos…, ya! ante un cambio de color. Cuando arranque, decir: “brrrrr”, al llegar: “¡llegamos!”, marcando de manera clara cada rutina, para que tu hijo pueda anticipar lo que va a ocurrir. La anticipación es un prerrequisito para el aprendizaje, y es la clave de las rutinas. Después, en casa, se puede representar el camino con los coches, construir puentes, carreteras, semáforos, para generalizar lo aprendido.

Estad atentos a las motivaciones, los lugares, los objetos y los sonidos que se puedan utilizar en cada rutina cotidiana, y poco a poco, id introduciendo novedades para que la conversación pueda hacerse más amplia y variada.

 

Para el Colegio Oficial de Logopedas de la Comunitat Valenciana:

Dra. Silvia Nieva Ramos, docente en el Grado en Logopedia y Máster en Intervención Logopédica (Universidad Complutense de Madrid). Colegiada nº28/0049 Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

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Bibliografía:

Pepper, J y Weitzman, E. (2007) Hablando nos entendemos los dos. Una guía para padres sobre cómo ayudar a sus hijos a comunicarse. Toronto. The Hanen Center.

Perpiñán, S. (2009). Atención Temprana y familia. Cómo intervenir creando entornos competentes. Madrid: Narcea.

Sánchez Polo, N.F., Gómez López, L. (2010). “Preparados, listos…¡ya!”. Guía dirigida a padres para el desarrollo de la comunicación. Murcia: FEAPS.

 

Referencias en el texto:

[1] Tamis–Le Monda. C. S, Bornstein, M. y Baumwell, L. (2001).Maternal Responsiveness and Children’s Achievement of Language Milestones. Child Development. 72, (3), 748-767.

[2] Giné, C., Gràcia, M., Vilaseca, R., y Balcells, A. (2009). Trabajar con las familias en atención temprana. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 65 (23,2), 95-113.

[3] Momplet, R. V. (2002). La intervención logopédica en niños con dificultades en el área del lenguaje y de la comunicación: un enfoque naturalista. Revista de logopedia, foniatría y audiología, 22(3), 143-150

[4] Mariscal, S., y Gallo, M.P. (2014). Adquisición del Lenguaje. Madrid: Síntesis.