Dos personas mirando al mar desde el espigón

INTERVENCIÓN DEL LOGOPEDA EN EL CASO DE UN NIÑO DIAGNOSTICADO DE PARÁLISIS CEREBRAL CON DISFAGIA OROFARINGEA

Nuestro hijo de 4 años tiene parálisis y sufre de disfagia orofaríngea. En nuestro hospital de referencia no hay logopeda y nos sentimos muy perdidos. Leemos en internet y conocidos nos comentan que es muy importante que además reciba intervención logopédica para ayudarnos con las comidas y que no tengamos tantos problemas o incluso pueda ocurrir algo grave si se atraganta.

¿Podría decirnos en qué consiste su intervención y si otros profesionales pueden dar respuesta realmente sin tener que recurrir a un profesional más?

Efectivamente, la figura del logopeda juega un papel muy importante tanto para mejorar la calidad de vida de vuestro hijo, como para mostraros pautas de actuación en el día a día.

Es básico que el logopeda que trate a vuestro hijo esté especializado en Motricidad Orofacial y Disfagia. También se deberá realizar un abordaje multidisciplinar para poder establecer un plan terapéutico eficaz.

La parálisis Cerebral Infantil (PCI) es el término utilizado para describir el síndrome producido por lesión o daño del sistema nervioso central durante períodos críticos del desarrollo. Los niños con parálisis cerebral presentan diferentes manifestaciones clínicas, pero todos muestran deterioro de la función neurológica. Esta enfermedad, considerada altamente incapacitante, presenta una incidencia de 2,5 por cada mil nacidos vivos en países en desarrollo y de 2,0 en países desarrollados.(6)

La valoración multidisciplinar en el niño con PCI es fundamental, dada la enorme cantidad de trastornos asociados que pueden coexistir en el niño.(8)

El equipo multidisciplinar está formado por los siguientes especialistas: pediatra, neumólogo, gastroenterólogo, neurólogo, otorrinolaringólogo, médico rehabilitador, radiólogo nutricionista, logopeda, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta, odontopediatra y enfermera. Intervendrán según las necesidades específicas de cada caso. Cada especialidad o disciplina contribuye a mejorar la calidad de vida de estos niños.

La labor del logopeda es propiciar que cada niño obtenga medios para disminuir las dificultades alimentarias de la forma menos agresiva, evitando el uso de sondas prolongadas (si fuera posible), y previniendo procesos infecciosos como las neumonías aspirativas. La disfagia puede traer consecuencias para la salud del niño, en caso de que aspire el alimento o la saliva por la vía aérea respiratoria. (2)

En el caso concreto de los niños con PCI la deglución está comprometida. El daño congénito del sistema nervioso central durante el periodo neonatal puede llevar a dificultades en la alimentación, como succión débil o lenta. Ésta puede ser una primera señal de alerta de que el lactante tiene algún problema neurológico. Los trastornos de la deglución son comunes en lactantes que evolucionarán a PCI o que presentarán otros problemas de desarrollo. (1)

La deglución es un complejo proceso sensoriomotor que tiene lugar en el momento en que los alimentos entran por la boca, proceso que tiene cuatro fases (preoral, oral, faríngea y esofágica), conociéndose su alteración como disfagia. (3)

No son capaces de comer sólidos, y presentan dificultades en la formación y en la contención del bolo en la cavidad oral. La gran mayoría debido no sólo a un trastorno a nivel muscular, sino también a una disfunción sensorial de la cavidad oral (hipo o hiper reactivos).

Predomina la respiración oral, lo que repercute en el tono de la musculatura implicada en la deglución y en el habla. Así como en el desarrollo de las estructuras orofaciales.

En el lenguaje presentan, por ejemplo, dificultad en la articulación de fonemas.

Nos encontraremos con sialorrea, es decir, no son capaces o tienen dificultad para tragar saliva debido a la alteración de su SNC. (5)

Para elaborar un buen diagnóstico, se debe preguntar por el tiempo de evolución de los signos y síntomas que pueden indicar disfagia, así como por su cronicidad y modificaciones; entre esas manifestaciones tenemos: babear excesivamente, escupir la comida y tener dificultad respiratoria durante la alimentación.

A continuación se evalúa el desarrollo del niño para identificar las habilidades cognitivas, motoras y orales, tanto gruesas como finas.

También se realiza una evaluación nutricional completa y la historia alimentaria que deberá incluir: la cantidad y tipos de alimentos ingeridos por el niño, las dificultades con la succión y la lactancia, el inicio de los alimentos sólidos, la masticación, el tamaño del bolo alimentario, el cierre labial, si existe bombeo lingual repetitivo y retención del alimento en la boca, preferencia o intolerancia a ciertos alimentos y texturas, rechazo a la alimentación, tos o respiración ruidosa con la ingesta (que podría sugerir aspiración o residuos de alimento en la faringe), tiempo excesivo para la alimentación, momentos del día en que come mejor, técnicas, posición y recursos empleados para la alimentación; toda esta información permitirá tener una idea de las fases y estructuras que están afectadas en el proceso de la deglución.

Se puede sospechar clínicamente la aspiración silenciosa (o no evidente) en niños con síntomas inespecíficos como tos, alimentación lenta, rechazo del alimento, llanto, cianosis, apnea, ahogo en prematuros, bradicardia y estertores. La evaluación clínica sin signos sugestivos de aspiración, o de alteración de la fase faríngea, no descarta la posibilidad de aspiración silente, por lo que se recomienda realizar una Videofluoroscopia. Ésta es la prueba diagnóstica más utilizada para confirmar la presencia de aspiración o penetración en la vía aérea.

En la rehabilitación de la disfagia uno de los objetivos del logopeda es mejorar el control funcional en las fases preparatoria, oral y/o faríngea. De este modo se alcanzará el principal objetivo de la terapia, conseguir una alimentación oral con una deglución segura y eficaz mientras se mantienen una hidratación y nutrición adecuadas.

Se indicarán a la familia técnicas compensatorias, como cambios posturales, modificación de volumen y presentación del bolo, modificación de consistencia alimentaria, incremento sensorial, entre otras.(9)

Se realizará una estimulación indirecta (sin alimento) y otra estimulación directa (con alimento). En caso de que el niño aspire más del 10% del bolo que está en su cavidad oral, la estimulación será exclusivamente indirecta, en un principio, para que no haya riesgo de aspiración. (2)

Estas estimulaciones ya se pueden llevar a cabo desde el nacimiento del niño, siempre que esté clínicamente estable.

Es importante tratar tanto el aspecto sensorial, normalmente alterado, como el aspecto motor a través de diferentes ejercicios, ya que los sistemas motor y sensorial están interrelacionados. Estos ejercicios serán planificados una vez realizado el diagnóstico específico de cada caso.

Con un diagnóstico y tratamiento adecuados  se consigue disminuir la morbilidad de la disfagia, hecho que se materializa por la existencia de menos ingresos hospitalarios por año debido a esta causa. (7)

Es de vital importancia, para conseguir los objetivos del tratamiento, un trabajo en equipo, con la implicación de los profesionales sanitarios, de las familias y de los cuidadores escolares de estos niños.

 

Para el Colegio de Logopedas de la Comunitat Valenciana:

Mtr. Silvia Cabado Solé, logopeda CLC nº1629, especialista en  Motricidad Orofacial al Servicio de Medicina Física y Rehabilitación Pediátrica del Hospital de Sant Pau y de la Santa Cruz (Barcelona)

Silvia Cabado
Silvia Cabado

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias en el texto:

(1) S,Skuse.D. Characteristics and management of feeding problems of yong children with Cerebral palsy.Rev.Medica.Chil Neurol.1992.34:379-88.

(2) Mg.B David Poma Reyes. Disfagia Neurogenetica en niños con PCI.(Oct.2010).Rev.Motricidad Orofacial.

(3) Cámpora H.; Falduti A. Evolución y tratamiento de las alteraciones de la deglución.Am.Med.Resp (2012;3:98-107)

(4) J.L Bacco R., F. Anaya,E.Flores,N.Peña. Trastornos de la alimentación y deglución en niños y jóvenes portadores de PC.abordaje multidisciplinario. Rev.Med.Clínica Condes 2014; 25:330-342.

(5) Barrionuevo N., F.Fresia Solis.Anomalias dentomaxilares y factores asociados en niños con PC. Rev.Chilena Pediatria (2008),79 (3):272-280.

(6) Luis Fernando garcia Zapata,S. Luria Restrepo Mesa. La alimentación del niño con PC. Un reto para el nutricionista dietista.Perpectivas desde una revisión. Perspectivas en nutrición humana.2012,vol 12 Enero-Junio.

(7) Schwart SM,Corredor.J,Fisher-Medina J., Rabinowitz S. Diagnosis and treatment of feeding disordin in children with development disabilities.Pediatrics 2001;108: 671-676.

(8) Moreno J.M, Montero Gonzalez P.J,Garcia Beamonde Sanchez M.E. Intervención educativa en la PC.Actividades para la mejora de la expresión oral. Edita: Junta de Andalucia.

(9) Logeman J.A.Management of the patient with oropharyngeal swallowing disorder.2º edición Pro-Ed Austin,Texas (1998;191-250).

 

Bibliografía complementaria:

Niños y niñas con Parálisis Cerebral. A.Garcia Prieto. Ed.Narcea.

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