Cinco niños con el mar de fondo saltando, cada uno con una posición, muy divertidos

¿INTERVENCIÓN FAMILIAR? ¿PARA QUÉ Y POR QUÉ?

Llevamos semanalmente a nuestra hija a terapia a un centro de atención temprana porque le está costando mucho hablar. Tiene 3 años y dice palabras sueltas, pero nada más. La logopeda nos ha dicho que tenemos que trabajar en casa algunas cosas y que sería importante marcar algunas reuniones para que ella nos ayude. El problema es que la niña pasa mucho tiempo con los abuelos porque nosotros estamos separados y tampoco queremos quitarle horas de sesión para reuniones. ¿De verdad tenemos que juntarnos todos para que nos de sus explicaciones? ¿No debería hacerse la terapia en el centro con quienes saben?

Aunque la niña este recibiendo terapia en un Centro de Atención Temprana, la implicación familiar en la intervención es muy importante para asegurar el éxito de la misma.

Partimos de la base de que el lenguaje es un hecho social y como tal se desarrolla en el ámbito familiar y comunitario.  Cuando estamos frente a una dificultad del lenguaje, el logopeda realiza acciones encaminadas a estimular el desarrollo del lenguaje, pero son acciones en la mayoría aisladas de los contextos naturales en los que los niños se desenvuelven y en los que las posibilidades y oportunidades de generalización son más difíciles de conseguir.

El gran desarrollo neuronal asociado al aumento de interconexiones entre neuronas y entre las áreas del lenguaje, se incrementa especialmente en las edades tempranas del desarrollo, de manera proporcional a la intensidad y frecuencia de los estímulos recibidos por el niño y es lo que explica su evolución y el desarrollo de habilidades.

Cuando se realizan acciones en las que se involucran todos los miembros de la familia y se  asumen las rutinas propias de cada familia, las posibilidades de recibir estímulos diversos y continuados por parte de los niños se multiplican (1). 

En el caso de esta niña, al pasar tantas horas con los abuelos, estos se convierten en sus cuidadores principales, asumiendo un papel determinante en su desarrollo. Ellos junto a sus padres, otros familiares y /o educadores de la escuela infantil, comparten la responsabilidad de cuidar y educar, siendo sin duda sus mejores conocedores. Aquí por ejemplo los padres y los abuelos, establecen un vínculo afectivo más estable a través de las experiencias continuadas de disponibilidad e incondicionalidad. Este vínculo sirve de motivación a la niña para acceder a los aprendizajes, ya que el refuerzo o la atención ofrecida por las figuras de apego, son mucho más eficaces que si se reciben de otra persona.

Estas figuras son quienes posibilitan la generalización de los aprendizajes de unos contextos a otros, propiciando conductas adecuadas en los niños en distintos ámbitos y proporcionando estabilidad a la intervención, ya que permanecen en el tiempo junto al niño.

Si el profesional cuenta con todos los miembros de la familia, se forma un equipo que trabaja unido en proporcionar la mayor cantidad de estímulos, se crea un entorno competente y en este caso la niña tendrá más posibilidades de adquirir y usar estrategias que faciliten su desarrollo del lenguaje.

Por tanto, es misión del profesional, ayudar a esta familia a ser cada día más competente en el manejo de la niña, les ayuda a establecer interacciones eficaces, a modificar comportamientos y eliminar conductas inadecuadas que puedan frenar el desarrollo (2).

En los centros, los profesionales saben llevar a cabo su función, pero en el entorno familiar son los cuidadores principales los que más deben conocer y apoyar a los niños. Cuando trabajamos con las familias, no quitamos tiempo a la intervención, sumamos horas y calidad a la misma.

 

Para el Colegio Oficial de Logopedas de la Comunitat Valenciana:

 Dra. Claudia Tatiana Escorcia Mora,  Fonoaudióloga/logopeda, Colegiada nº 46293

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Referencias en el texto:

(1) García-Sánchez, F. A., Escorcia, C. T., Sánchez-López, M. C., Orcajada, N. & Hernández-Pérez, E. (2014). Atención Temprana centrada en la familia. Siglo Cero. Revista Española sobre Discapacidad Intelectual, 45 (3), 251, 6-27

(2) Perpiñan, S. (2009) Atención Temprana y familia. Cómo intervenir creando entornos competentes. Madrid: Narcea ediciones.

(3) Gracia, M. (2003). Comunicación y lenguaje en primeras edades. Intervención con Familias. Lerida: Edit Milenio.

 

Puede encontrar más información técnica sobre esto en los siguientes libros:

  • GAT, Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana (2000). Libro Blanco de la Atención Temprana. Madrid: Real Patronato sobre Discapacidad.
  • Gracia, M. (2003). Comunicación y lenguaje en primeras edades. Intervención con Familias. Lerida: Edit Milenio.  

  • Perpiñan, S. (2009) Atención Temprana y familia. Cómo intervenir creando entornos competentes. Madrid: Narcea ediciones.

 

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