NIÑOS PASEANDO

MI NIÑA COMIENZA A TARTAMUDEAR ¿QUÉ HAGO?

Mi hija de 2 años y medio que habla desde muy chiquita perfecto y con mucho vocabulario. Empezó desde hace unas semanas a quedarse cada tanto repitiendo una parte de una palabra. Al principio la verdad que yo no le daba demasiada importancia. Yo le decía con mucha naturalidad, “¿qué quieres decir? habla más despacio o piensa lo que quieres decir, respira y vas a ver que te sale fácil, ¡si tú hablas bien!" Ahora que empiezo a leer sobre el tema estoy muy preocupada porque hice justo lo que no recomiendan, la hice consciente del problema de habla. Noto que esas trabas se empezaron a volver mucho más frecuentes a lo largo del día y a veces hasta se queda como en blanco o se frustra tratando de decirme algo. Me asusta el cambio porque siempre habló con mucha fluidez y facilidad, quisiera saber a qué puede deberse el cambio y que pautas puedo seguir para ayudarla.

Los padres no tienen culpa ni son los causantes de la tartamudez en los niños. Hasta hace bien pocos años, la teoría Diagnosogénica elaborada por Johnson (1), marcó los protocolos a seguir en torno al niño que comienza a tener sus primeras disfluencias, así como la “creencia” generalizada, de que la tartamudez era una cuestión creada por el entorno y en consecuencia, de origen psicológico. Hoy podemos afirmar que esto no es así. 

En los últimos años asistimos a una renovación integral en el abordaje de la tartamudez infantil. Esto se debe a numerosos estudios que aportan cada día,  nuevas claves sobre su origen, tirando por tierra estas antiguas teorías  y formas de actuación.

La tartamudez o Disfemia, es conocida por las interrupciones en la fluidez del habla (repeticiones, prolongaciones y bloqueos), denominadas Comportamientos Primarios. Pero, además,  existen otros comportamientos que son quizá, los que producen mayor impacto en la vida de las personas que tartamudean.  Es decir, un cuadro primario de tartamudez irá agravándose con el paso del tiempo y con la aparición de los Comportamientos Secundarios. Estos comportamientos son derivados de la lucha y de la convivencia con la tartamudez.  Pueden ser de diferente índole; unos más lingüísticos, retardo del tartamudeo por medio de muletillas, sustituciones de palabras, giros en el discurso; otros más fisiológicos, fallos en la coordinación fono-respiratoria,  fuerza o tensión  muscular, tics; por último, los de componente psicológico, evitación a hablar o a personas y/o situaciones, miedo, ansiedad, baja autoestima, etc.

Estos últimos, de componente más emocional o psicológico, se van adquiriendo con el devenir de los años y la convivencia del trastorno y han generado, durante años, la “idea”  de que el  origen de la tartamudez  es  psicológico y derivado de la presión ejercida por  el entorno cercano de los niños. Con estas “teorías”, nunca demostradas,  hasta hace bien pocos años el protocolo de actuación era “no hacer nada”, para no crear un conflicto en el niño y una conciencia de su tartamudez.

Precisamente este hecho “la conciencia o no de tartamudez” era lo que hasta hace poco se creía que marcaba el paso de las disfluencias infantiles (derivadas de una etapa en el desarrollo del lenguaje) a la tartamudez persistente, es decir, se creía que la tartamudez se hacía crónica a causa de la conciencia de la misma (2).

En este momento disponemos ya de conclusiones preliminares al estudio que estoy dirigiendo y en el que han colaborado otros logopedas de España y la Fundación Española de la Tartamudez.

Según este estudio, podemos afirmar que  los niños DESDE QUE COMIENZAN A TARTAMUDEAR  Sí MANIFIESTAN CONCIENCIA DE TARTAMUDEO en el 86 % de los casos; Se han observado comportamientos que nos indican alguna manifestación  justo en el momento o inmediatamente después del tartamudeo.  Dichos comportamientos secundarios  aparecen a lo largo del primer año en el  91% de los niños, siendo perceptibles estas manifestaciones ya desde las primeras disfluencias en el 60% de los casos.

En este estudio estamos comprobando que estas manifestaciones son de tipo emocional (enfado, frustración), de tipo fisiológico (movimientos musculares o fuerza) y de tipo verbal (evitación retardo, sustitución…) Hemos observado que los niños menores de 4 años realizan en igual medida  un tipo de comportamiento u otro, si bien, a partir de los 4 años, los  comportamientos secundarios más emocionales disminuyen para aumentar en un porcentaje significativamente mayor,  los de tipo verbal y los fisiológicos. Dichos  comportamientos son más elaborados y precisan de una capacidad metacognitiva que ayude a anticipar y entender lo que sucederá, así como las alternativas que, erróneamente, creen más convenientes: estrategias para retardar el tartamudeo (con muletillas tipo ehh, mmm), salir del mismo (con movimientos corporales o fuerza muscular) o evitar la palabra en cuestión (sustitución de palabra: pues, pero, es que, etc.).

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En cada rosco se pueden ver los porcentajes totales de comportamientos o manifestación de conciencia de tartamudeo de tipo emocional. En los gráficos verticales observamos los porcentajes relativos, es decir, según los grupos de edad. Podemos apreciar que este tipo de comportamiento emocional es significativamente mayor en los niños menores de 4 años.

Estudio Conciencia de Tartamudeo en niños de entre 2 y 6 años. Raquel Escobar Díaz, 2015. En colaboración con la Fundación Española de la Tartamudez.

grafico

 

En este cuadro observamos los porcentajes totales de comportamientos o manifestación de conciencia de tartamudeo de tipo fisiológico y verbal. En los gráficos verticales podemos ver un elevado aumento de estos comportamientos a partir de los 4 años

Estudio Conciencia de Tartamudeo en niños de entre 2 a 6 años. Raquel Escobar Díaz, 2015. En colaboración con la fundación Española de la Tartamudez.

Por tanto, podemos concluir que existe conciencia de tartamudeo, en tanto que les entraña una dificultad al hablar. Esta conciencia la podemos apreciar en los niños desde que comienzan a tartamudear. Hemos documentado, incluso desde las primeras disfluencias comportamientos secundarios de retardo, escape y fuerza por lo que se hace imprescindible una intervención temprana que aminore o evite la aparición de estas conductas y acompañe a los niños en el desarrollo de su autoimagen como persona que tartamudea.

Gracias a las neurociencias hoy, podemos afirmar que la tartamudez, tiene un origen neurológico (3) y un elevado componente genético (entre el 60 o 80% presentan un familiar que tartamudea). Numerosos estudios con neuroimagen han demostrado que existen diferencias en el funcionamiento de las áreas pre-motora y motora del habla (4) (5). Es decir, una vez que la persona sabe lo que va a decir, precisa elaborar y posteriormente enviar, desde el cerebro (áreas pre-motora y motora) una compleja relación de movimientos coordinados y secuenciados al aparato fonador (glotis, cavidad bucal, nasal, etc.) Y, es en ese área del cerebro encargada de la elaboración de esta secuencia, en donde se observan diferencias funcionales entre las personas que tartamudean y las que no; e incluso entre los niños que tartamudean y los que no (6).

Lo que un padre o maestro debe hacer al ver a su niño tartamudear será acudir o derivar al Logopeda especializado en tartamudez para realizar un Diagnóstico Diferencial. Los Logopedas, disponemos ya, de una serie de criterios diferenciales entre la Tartamudez Persistente y las Disfluencias Evolutivas (7). Estos criterios pueden ayudar a elaborar programas de intervención temprana adecuados a cada situación. Si existiese un determinado número de criterios será imprescindible una intervención directa. De no ser así, la intervención consistirá en un seguimiento e información a la familia, aconsejando que hacer y qué no hacer.

Estos criterios que indican la posibilidad de una Tartamudez Persistente del Desarrollo son:

  • Tener antecedentes personales
  • Ser varón
  • Presentar algún trastorno del lenguaje (más aún si es de tipo fonológico)
  • Llevar más de 10 meses con tartamudeo
  • Presentar una tasa de velocidad de habla muy alta así como excesivo ímpetu en el inicio de sus emisiones
  • Disfluencias atípicas
  • La edad de aparición sea posterior a los 3 años

 

Todos estos criterios deberán ser valorados por un logopeda especializado, que es la persona capacitada para determinar el número, tipo y frecuencia de tartamudeos, la velocidad de habla, el patrón de habla familiar, posibles trastornos del lenguaje asociados, diferenciar entre disfluencias típicas de las atípicas, etc.

Hoy sabemos que el tratamiento debe ser lo más cercano al momento de aparición, pues aumentamos con ello, las posibilidades de remisión o mejora (8).

 

Para el Colegio de logopedas de la Comunitat Valenciana:

Dña. Raquel Escobar Díaz, Logopeda Colegiada nº 15/0338 especialista en tartamudez. Jefe del servicio de Logopedia del Centro Médico El Castro y Coordinadora del área de logopedia de ADAH SLP

 

Referencias del Artículo:

(1) Johnson W, Boebmier R, Dahlstrom C, Darley F, Goodstein L, Kools J, Neeley J, Prather W, Sherman D, Thurman C, Trotter W, Williams D, Young M. (1959). The onset of stuttering. Minneapolis: University of Minnesota Press.

(2) Van Riper C. (1982) The nature of stuttering 2ª ed. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall.

(3) Alm, P. A. (2004). Stuttering and the basal ganglia circuits. Journal of Communication Disorders, 37, 325-369.

   Alm, P. A. (2005) On the causal mechanisms of stuttering. Doctoral dissertation, Dept. of Clinical Neuroscience, Lund University, Sweden.

(4) Neumann, K., Preibisch, C., Euler, H. A., Von Gudenberg, A. W., Lanfermann, H., Gall, V., & Giraud, A. L. (2005). Cortical plasticity associated with stuttering therapy. Journal of fluency disorders30 (1), 23-39.

(5) Kell, C. A., Neumann, K., von Kriegstein, K., Posenenske, C., von Gudenberg, A. W., Euler, H., & Giraud, A. L. (2009). How the brain repairs stuttering. Brain, awp185.

(6) Chang, S. E., Erickson, K. I., Ambrose, N. G., Hasegawa-Johnson, M. A., & Ludlow, C. L. (2008). Brain anatomy differences in childhood stuttering. Neuroimage39(3), 1333-1344.

(7) Andrade CRF. (2006) Gagueira infantil: risco, diagnóstico e programas terapêuticos. Barueri: Pró Fono; 2006.

(8) Leal, Junqueira Bohnen y Escobar. (2015) Nuevos Desafíos en el Tratamiento de la Tartamudez. Logopedia.mail, 70.

 

Bibliografía complementaria para ampliar sobre el tema:

Bohnen, A.J. Estudo das palavras gaguejadas por crianças e adultos: caracterizando a gagueira como um distúrbio de linguagem. Tese de doutoramento. Universidade Federal do Rio Grande do Sul, 2009. In: http://hdl.handle.net/10183/21569

 Morejón, A. R. (2000). Intervención temprana en tartamudez: criterios para tomar decisiones. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 20(3), 136-150.

 Alfonso Salgado Ruiz. (2009). Prevención de la tartamudez desde el campo médico. Apuntes para una guía para pediatras. Boletín de A.E.L.F.A. Abril, 15 - 22. . 

 Yairi, E., & Ambrose, N. (2013). Epidemiology of stuttering: 21st century advances. Journal of fluency disorders38(2), 66-87.

 Soo-Eun Chang, Desvendando os mistérios da gagueira através da neuroimagem. Artículo de http://www.gagueira.org.br Artículo original en Cerebrum, agosto 2011.

 Martin Sommer. (2014) Neurología de la Tartamudez. Revista Mente y Cerebro, 66.

Leal, Junqueira Bohnen y Escobar. (2015) Nuevos Desafíos en el Tratamiento de la Tartamudez. Logopedia.mail, 70.

2 pensamientos sobre “MI NIÑA COMIENZA A TARTAMUDEAR ¿QUÉ HAGO?”

  1. mi hijo empezó a tartamudear a los cuatro años, lo lleve a dos fonoaudiologos y a dos sociólogos, los cuatro me dijeron que mi hijo no tenía nada, hoy tiene nueve y su problema aún persiste, ahora esta nuevamente con una fonoaudiologa,,, ahora yo me preguntó,,, como puede ser que me hayan dicho que mi hijo no tenía nada?

    1. Mariana, desgraciadamente todavía nos encontramos con situaciones en que sucede lo que tu describes. Puede ser por diversos motivos. Uno podría ser la costumbre de quitar hierro al asunto y dejar pasar el tiempo a ver si mejora, otra por negligencia y otra, simplemente, por no tener en cuenta que la tartamudez es VARIABLE y quizá justo en aquella ocasión el niño no tartamudeó o lo hizo en forma muy ligera y no tuvieron en cuenta la posibilidad de solicitar más citas o revisiones, vídeos caseros, tus comentarios, etc
      Espero que tu niño hoy, ya este en buenas manos. un saludo

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